Nació en Cartagena, (“que era donde nacíamos los de los 80, aunque nos inscribían en San Pedro”). Estudió en el colegio Maspalomas y luego en el IEM de San Javier.
Durante su infancia, recuerda no paraba ni un minuto y que su madre iba de un lado para otro para llevarla a voleibol, a la piscina a nadar, al grupo de teatro del colegio, a disfrazarme, a hacer las peñas en la fiesta, a un concurso de poesía, a un concurso de cualquier otra cosa, a catequesis, a inglés y a misa, porque era monaguilla.
Ana Díaz fue la primera ‘monaguilla’ de San Pedro y se siente muy orgullosa de haberlo sido y abierto el camino a las que vinieron después.
Con 14 ó 15 entró en Cruz Roja, una experiencia que atesora como una de las más importantes de su vida, pues además de aprender las técnicas de socorrismo, tuvo ocasión de trabajar en equipo y formar parte de un proyecto de grupo. Amistad, compañerismo y la oportunidad de ayudar a los demás, fueron sus logros en esta etapa de su vida.
Estudió Filología Hispánica y se dedica a la enseñanza, una actividad que le apasiona desde siempre. Dice que “de pequeña me metieron en un aula y todavía no he salido”
Tras finaliza sus estudios, consiguió una beca para la Universidad de Lieja como profesora auxiliar, oportunidad que aprovecho para aprender francés. También aprovechó esta etapa de su vida para viajar y conocer otras culturas y otras formas de vida.
En la actualidad trabaja en Murcia como profesora de Lengua y Francés impartiendo clases para adultos que preparan el acceso a la Universidad (“trabajo en Murcia, porque en la escuela de adultos de San Pedro no había adultos, más que nada por que no existe” comenta siempre Ana en tono de broma).
Para lograr sus objetivos, Ana ha tenido que trabajar también dando clases particulares y poniendo copas en bares de Murcia y de la zona del Mar Menor durante los fines de semana y las vacaciones, así se ha podido costear algún capricho que otro que se salía de su presupuesto y le ha permitido asistir a cursos y congresos especializados tanto dentro como fuera de España.
Reconoce que aunque nunca ha tenido ‘mucho de nada, siempre ha tenido de todo’, en gran parte gracias a sus padres, a los que considera las personas más trabajadoras que conoce y que le han enseñado que las cosas se consiguen con esfuerzo y que hay que luchar por lo que uno quiere.
En sus aficiones destacan la lectura, desde siempre. Su otra pasión es disfrutar con los amigos, con los que comparte ilusiones, proyectos y diversión. |